Alain de Benoist
[Traducción: Santyago Rivas]
tomado de: http://es.geocities.com/sucellus24/3019.htm
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Descubriendo, con cuarenta años de retraso, la filosofía de la Escuela de Frankfurt o "teoría crítica", la Europa occidental se reintrodujo en la atmósfera de la república de Weimar.
Otros francotiradores
En los años inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial, una intensa marea filosófica se manifestó en Alemania. Se traducía a Kierkegaard, se publicaba a Marx. Nietzsche ejercía sobre los espíritus una influencia decisiva. Heidegger Husserl y Jaspers presentaron sus trabajos más importantes. Y, mientras el neovitalismo y el neorromanticismo (Hans Driesch Wilhelm Dilthey, Ludwig Klages, Hermann Keyserling, Oswald Spengler) mantenían floreciente la tradición de las filosofías de la vida, aparecía una nueva escuela que se proponía "repensar" el marxismo.
A la filosofía "nacional" inspirada por Schelling, Nietzsche y Schopenhauer, la escuela oponía una doctrina cosmopolita heredera del Aufklärung (el iluminismo o filosofía de las "luces"), de la izquierda hegeliana (Bruno Bauer, Feuerbach) y del jacobinismo radical de Ludwig Börne.
En febrero de 1923, en la universidad de Frankfurt, Max Horkheimer y Friedrich Pollock fundan el Instituto de Estudios Sociales (Institut für Sozialforschung), el mismo año en que Georg Lukács, en Historia y conciencia de clase, anuncia, anuncia el <
En enero de 1931, Horkheimer toma la dirección del Instituto. Al año siguiente aparece el primer número de la Revista de Ciencias Sociales, donde serán publicados los trabajos de Herbert Marcuse, Walter Benjamin, Max Horkheimer, Theodor von Adorno, Erich Fromm, Friedrich Pollock, Leo Löwenthal, Henryk Grossmann. Todos procedentes de la mediana y gran burguesía judía alemana. Un comerciante alemán nacionalizado argentino, Hermann Weil, asegura su financiación.
La escuela queda consagrada. En su órbita gravitan otros francotiradores del marxismo: Lukács, Wilhelm Reich, Karl Korsch, Wolfgang Abendroth, etc.
En 1933 Hitler llega al poder. La revista es prohibida. El Instituto queda disuelto. Los miembros de la escuela toman el camino del exilio.
Convertido en sociedad internacional, el Instituto de traslada a Ginebra y, más tarde, a la Escuela Superior de París. El editor Felix Alcan se encarga de la revista. Pero los sucesos se precipitan. En 1936, el año de la guerra de España, el Instituto se traslada a los EEUU, donde encuentra un terreno preparado. Pasará la Guerra Mundial en la universidad de Columbia.
La victoria de los aliados pone fin a la diáspora. Los dos representantes más eminentes del grupo, Horkheimer (1895-1973) y Adorno (1903-1969) regresan en 1949 a Alemania. Marcuse y Erich Fromm permanecen en los Estados Unidos, donde seguirán por su propio camino. Walter Benjamin, nacido en 1898, había muerto en 1940, en la ciudad hispanoafricana de Ceuta, entre los efluvios etílicos y el hachís de los burdeles frecuentados por los legionarios.
La influencia de la escuela alcanza su apogeo en la Alemania de postguerra, donde las corrientes de pensamiento han de definirse con relación hacia ella.
En 1975 Horkheimer llevaba dos años muerto. De los fundadores del Instituto, solamente permanecía vivo Marcuse. Jürgen Habermas, nacido en 1929, antiguo secretario de Adorno, le sucede. Las obras de la escuela están traducidas a todos (o casi todos) los idiomas europeos y por todas las universidades del continente circulan los ensayos de Horkheimer (Los inicios de la filosofía burguesa de la historia), Adorno (Dialéctica negativa) o Ernst Bloch (El problema de la legitimidad en el capitalismo avanzado).
Los trabajos de la escuela de Frankfurt abarcan los dominios más diversos, pero en todos se descubre una reflexión sobre la razón.
Para Horkheimer (Dialéctica de la razón, 1944; El eclipse de la razón, 1947), toda la historia del pensamiento puede resumirse en la lucha entre los <
El complejo científico-técnico
Ligada en las circunstancias actuales al pensamiento calculador y a la <
Si el nazismo ha sido posible –si, como escribió Wilhelm Reich en un texto célebre, <
A partir de aquí, los teóricos de la escuela de Frankfurt creen identificar nuevas formas de totalitarismo. Su crítica de la razón científica, en particular, les lleva a denunciar la sociedad de consumo y (según las palabras de Marcuse) a <
Marx había visto como única causa de la alienación a la explotación económica y social. La escuela de Frankfurt va más lejos. Negando la opinión según la cual una sociedad totalitaria es necesariamente dictatorial, se esfuerza en demostrar que la sociedad liberal segrega una forma más sutil de alienación. La crítica de la alienación se extiende así a todos los sectores antropológicos, en la esperanza de dar a luz una teoría más satisfactoria del movimiento histórico.
El mundo racionalizado, afirma Horkheimer, "suprime" al individuo por el hecho mismo de proponer la opulencia material. En efecto, ésta favorece las alienaciones interiores. El mundo racionalizado es pues "represivo" y aun "sobrerrepresivo", pues es aceptado y aun deseado, mientras la represión clásica al menos engendra una resistencia que puede materializarse en revuelta.
Después de 1945, la escuela se especializa en la crítica de la Kulturindustrie. Resalta la responsabilidad de los mass media en el adoctrinamiento de los espíritus.
Adorno declara que la radio y el cine son "fascistas" por esencia (dan forma al fascismo <
Denunciando el <
Multiplicando las acusaciones de <
Erich Fromm denuncia igualmente al patriarcado mientras ensalza <
"Conciencia justa"
En 1960, Habermas se encuentra en el centro de una polémica espistemológica que le opone, especialmente, a Arnold Gehlen y a los discípulos alemanes de Karl Popper. Contra Gehlen, según el cual las instituciones son rigurosamente necesarias al hombre para construirse en su especificidad, sostiene el carácter necesariamente <
Desde esta perspectiva, el proletariado ya no constituye una clase privilegiada: está alienado por la creencia en que los problemas sociales serán solucionados por la superabundancia de bienes, al igual que <
A decir verdad, los "francotiradores" no rechazan las enseñanzas de Marx. Pero le reprochan haber generado un economicismo vulgar. La teoría de la pauperización creciente, observa Horkheimer, es una teoría <
En El espíritu de la utopía (1938), más tarde, en Münzer, teólogo de la revolución (1944), obra donde hace el elogio del jefe de la secta de los anabaptistas (que ya en el siglo XVI había profetizado el advenimiento de un milenio igualitario y estrictamente comunista), y finalmente en El principio de esperanza (1953), Bloch hace el inventario de los mitos mesiánicos que podrían aportar al marxismo su <
Convertido después de la guerra en el director del Instituto Karl Marx de Leipzig, Ernst Bloch será expulsado del partido comunista en 1961, y se instalará en la universidad de Tubinga.
Después de su retorno del exilio, los miembros de la escuela de Frankfurt son poseídos por una obsesión: ¿cómo definir un sistema que no pueda ser nunca cómplice del orden establecido?
Horkheimer y Adorno responden: haciendo su discurso tan "móvil" que se vuelva inasible. Es lo que llaman <
Una no-obra
Así, la crítica de Adorno contra Wagner (Ensayo sobre Wagner, 1966) erige en principio absoluto (en principio de toda verdad) el punto de vista negativo del crítico, oponiéndolo al punto de vista "afirmativo" del artista. Éste último se declara fundado por y sobre un engaño, según el cual pretende ser producido por el espíritu en sí. Según Adorno, después del descubrimiento de la realidad de la lucha de clases, el arte ya no puede (y además no debe) tener buena conciencia. Consciente de sí mismo como de un "Engaño", debe renegar de sí mismo en una no-obra que revele de modo inmediato que es un "producto fabricado", nacido de la alienación humana, y continuar denunciándose hasta el día en que la abolición de la lucha de clases (realización del proyecto comunista) haga posible la existencia de la obra de arte.
Ya se ve que la <
Un pensamiento tal también se nutre de un pesimismo total (en donde se descubre la doble influencia de Freud y de Kafka), arraigado en la convicción de que el mundo está en manos del "enemigo", que toda sociedad es necesariamente represora (<
De ahí una apuesta por lo no-trágico que, en el ámbito de la praxis, se invierte bruscamente, según los casos, en puro mesianismo o en huida ante la realidad.
Siendo el Estado el corazón de las instituciones, es particularmente odiado. <
Esta doctrina conduce necesariamente a una aspiración desesperada hacia el fin de la historia, hacia la reintegración de la especie en la naturaleza –hacia el momento en que todas las tensiones encontrarán fin, en que desaparecerán todas las alienaciones, en que el hombre recobrará la plenitud de su ser
Esta última característica basta para mostrar la fuerza y la debilidad de la escuela de Frankfurt. Disolviendo todo pensamiento en la relación social, reduciendo toda sociología a una "ideología", representa, con relación al marxismo ortodoxo, una crítica del mundo moderno mucho más eficiente. Pero por su terror a ser "recuperada" su hipercriticismo, su febrilidad mental, la escuela se condena a sí misma a la impotencia: sostener que todo poder corrompe, es renunciar por siempre al ejercicio del poder. Desear el "movimiento perpetuo", la crítica permanente, pero sin proponer nunca nada, es proponer automática el propio fracaso.
Horkheimer (que, al final de su vida, se liberó de sus obsesiones retornando a la fe judaica ortodoxa de sus padres) así lo reconoció implícitamente, observa Jean-Michel Palmier, al escribir que <
Para el pensamiento dialéctico, la misma dialéctica debe ser superada. Solamente entonces puede aspirarse al fin de las contradicciones. Pero si el mundo no es más que contradicciones ¿cómo un estado de cosas "justo" puede ser un estado de cosas real? He ahí el fondo del problema.
La "teoría crítica" ofrece uno de los ejemplos más acabados de una doctrina puramente centrada sobre lo negativo. Demuestra el poder esterilizante (y, finalmente, el poder de la muerte) de un intelecto únicamente orientado hacia la crítica, y que, progresivamente, viene a (re)negar de todo y desea hacer perecer a todo.
["Contrafiguras", Vu de Droite]
¿Quién puede decir tamaña burrada que Walter Benjamin murió en Ceuta entre efluvios de alcohol y hachís? Hace falta estar bebido o drgado para decir tamaña estupidez!!